Argentina rechaza médicos cubanos para lucha contra coronavirus

Argentina rechaza médicos cubanos para lucha contra coronavirus

Diferentes asociaciones médicas argentinas expresaron el martes su rechazo a la eventual llegada al país de unos 200 médicos cubanos para sumarse a la lucha contra el coronavirus.

La Confederación Médica de la República Argentina señaló en una carta enviada al Ministerio de Salud que en el país “hay suficientes médicos en cantidad y calidad para enfrentar cualquier emergencia” y que los especialistas extranjeros deberían revalidar sus títulos para poder ejercer. “Obrar en contrario significa poner en riesgo la atención médica de los ciudadanos”, agregó la entidad.

El ministro de Salud, Ginés González García, dijo la víspera que en los próximos días se cursará la autorización para la llegada de los cubanos que, según acotó, no ocuparán puestos de importancia.

En Argentina hay 2.886 infectados y 145 fallecidos a causa de la pandemia.

El aislamiento seguirá vigente en principio hasta el 26 de abril, aunque en los últimos días se han ido liberando varias actividades, lo que determinó una mayor circulación en las calles.

Algunas medidas restrictivas han generado reacciones adversas. Un juez de Buenos Aires declaró inconstitucional la decisión del gobierno capitalino de que los mayores de 70 años deban pedir autorización antes de realizar desplazamientos para aprovisionarse de alimentos o medicamentos.

Desde México, el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, anunció el inicio de la tercera fase de contención de la epidemia pero aclaró que no habrá medidas adicionales de restricción de movilidad para los ciudadanos. Las medidas serán las mismas que se aplicaron en la fase anterior: suspensión de las actividades laborales no esenciales, de la actividad presencial en el sistema educativo y la interrupción temporal de congregaciones en espacios públicos como cines, teatros, plazas, playas.

El funcionario dijo que cada estado podría disponer medidas adicionales. Recientemente, algunos estados impusieron el aislamiento obligatorio e incluso el uso de fuerza pública para obligar a los ciudadanos a respetar el confinamiento.

Hasta el lunes por la noche, había contabilizados 8.772 infectados y al menos 712 fallecidos. Las autoridades mexicanas esperan el momento más crítico de la epidemia entre el 23 de abril y el 23 de mayo.

Por su parte, el presidente colombiano Iván Duque señaló que evaluará si se amplían las excepciones para varios sectores económicos luego de que la víspera anunciara que la cuarentena obligatoria se extenderá hasta el 11 de mayo.

La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez indicó que los trabajadores de las empresas que reinicien sus actividades la próxima semana tendrán que cumplir cuidados de higiene para poder operar. Añadió que «necesitamos que los operarios lleguen a las empresas en buenas condiciones y después salgan para sus casas en las mejores condiciones”. No dio a conocer cuántos empleados ni qué empresas retomarían las actividades.

Hacia la tarde se informó que 15 robots se utilizan para realizar envíos a domicilio en una zona de la ciudad de Medellín. La idea es evitar la interacción entre personas y, según Stephanie Falla, gerente de operaciones de Kiwibot, se realizan alrededor de 120 envíos diarios y se espera ampliar su cobertura a otras partes del país.

En medio de la pandemia que ya infectó a 564 personas y provocó la muerte de 34, el gobierno de la presidente interina de Bolivia, Jeanine Áñez, enfrentaba amenazas de huelga del personal de salud que reclama más equipos de bioseguridad, mejores condiciones laborales y la contratación de más personal en la ciudad de Santa Cruz, la más castigada por el coronavirus. Dos enfermeras fallecieron hasta ahora por la enfermedad.

Según las autoridades, la protesta no se justifica, ya que el gobierno hace esfuerzos para dotar de equipos, insumos y más personal a los hospitales que ya estaban bajo fuerte demanda por la peor epidemia de dengue desde 2011.

En Chile -que tiene 10.832 contagiados y 147 fallecidos- los conteos revelan una caída en los contagios, afirmó el ministro de Salud, Jaime Mañalich. “Esto muestra una tendencia a la caída bastante consistente en el número de nuevos casos y, prácticamente, nos mantenemos”, declaró.

Las declaraciones de Mañalich se produjeron un día después de que el presidente Sebastián Piñera anunciara que entre fines de abril y mayo los trabajadores del Estado deben volver a sus labores, lo que despertó un fuerte rechazo en amplios sectores.

Mañalich dijo que la próxima semana el ministerio entregará los llamados “carnet COVID-19” a los infectados curados y a los contagiados asintomáticos que desarrollaron inmunidad. Asimismo se harán pruebas masivas para testear a grupos vulnerables, como la población carcelaria o las personas que viven hacinadas.

A su vez, en Ecuador se registraron 520 fallecidos a causa del COVID-19 y 10.398 contagiados. La provincia de Guayas sigue siendo el epicentro de la pandemia en el país con 7.108 casos.

Por la tarde, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) expresó sus esperanzas de que las medidas implementadas en Latinoamérica para contener la pandemia puedan aplanar la curva, pero advirtió que no se conoce con exactitud cuál es la situación en la región.

En conferencia de prensa virtual, la directora del organismo, Clarissa Etienne, instó a los países a acelerar y expandir la realización de pruebas. Dijo que los tests son una herramienta poderosa para que los gobiernos puedan contener la pandemia, pero admitió las dificultades que han enfrentado para acelerar el proceso y tener acceso a esas pruebas.

Etienne también habló sobre Nicaragua, cuyo gobierno no ha tomado medidas para enfrentar el virus como otros países en la región. Según Etienne, el país sí informa sobre los casos confirmados y las pruebas que se realizan, a pesar de que la comunicación sólo se mantiene por los canales protocolares.

En América Latina hay al menos 99.000 personas infectadas y más de 4.800 muertos.

El coronavirus ha infectado a más de 2,5 millones de personas y causado la muerte a más de 175.000 en todo el mundo, según el Centro de Ciencias e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins, que basa sus datos en los informes de los gobiernos y las autoridades de salud de cada país.

En la mayoría de la gente este virus provoca síntomas leves o moderados que desaparecen en dos a tres semanas. Pero en algunas personas, sobre todo los adultos mayores y quienes padecen trastornos de salud subyacentes, puede causar enfermedades más graves e incluso la muerte.

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