Ganar, perdiendo…

Ganar, perdiendo…

Armando Vásquez Alegría

 

LE VOY A presentar varios escenarios mediante los cuales usted podrá sacar sus propias conclusiones.

Simples botones de lógicas líquidas y sencillas de comprender.

Primero.- Lo he manejado en varias ocasiones que para ser alcalde, gobernador o presidente del país se debe tener sangre.

Deben estar inmiscuido en el contexto de toma de decisiones, quedando bien con unos y mal con otros; nunca ser comprendidos, siempre criticados, padeciendo lo que hagan sus subordinados, tachados de corruptos aunque lo sean o no, trabajando de tiempo competo 24/366, recibiendo llamadas a cualquier hora, hasta en la madrugada, para cumplir favores.

Con un sueldo ¿qué vale la pena?, sin vida familiar, con el pensamiento popular de que buscarán tranzar para hacerse de fortunas, batallando con los intereses internos de los partidos a los que pertenecen, sufriendo calores en sus giras, soportando humores de todos, regañadas del populo, maltrato de medios informativos, quizá no todos.

Si cometen o sus equipos cometen errores, se amplían las posibilidades de sufrir una pena física, administrativa o juicio político para que el castigo se convierta en escarnio público.

Segundo.- ¿Vale la pena ocupar uno de estos cargos?

Quienes se dedican a ello lo toman como profesión. ¿Por qué cree que no hay tantas personas que se dediquen a esto o bien que sean los mismos candidatos?

Es que no cualquiera tiene sangre para aguantar horas o tiene la capacidad de escuchar en eventos una y otra vez discursos y discursos sin bostezar o bien estar en manifestaciones en un largo período escuchando sin mostrar o poner cara de cansancio al estilo “ya me cansé” de Murillo Karam cuando expuso la situación de los desaparecidos de Ayotzinapan. Allí se acabó la carrera política del ex procurador general.

Por esta razón podemos especificar únicamente dos tipos de personajes políticos. Unos que cuentan con la intención de servir a la población en general y otros, los que sirven a sus intereses propios. No hay más.

Tercero.- Debemos comprender que la atención a servir como gobernantes es una amalgama de tres aspectos: la historia del político, (sus antecedentes), el cómo ha pensado en el devenir de su vida; su actitud ante los hechos presentes, su pensamiento y sobre todo su posición sobre su visión actual y en esa doble conjugación de hechos, su devenir futuro. Estos pensamientos conllevarán a su vez tres aspectos importantes por los cuales puede lograr que el electorado le crea y a final de cuentas vote por él.

Bajo este contexto, se define sobre todo por sus antecedentes y se dibuja su futuro. Se le puede analizar bajo el pensamiento de que sus actitudes, creencias y ante todo, su comportamiento público, conforman más del ochenta por ciento de las posibilidades de que el electorado le otorgue su confianza pues quien cumple en lo menos, cumple en lo más.

Luego tenemos que es posible calificarlo.  No es lo mismo un político que se sostiene en sus creencias que en aquellos que piensan en su bienestar particular y decidan cambiar o transmutar de un momento a otro el aspecto de su vida e interés que le va a beneficiar a él en lo individual y no al general, lo cual habla de aspectos meramente egoístas. Es cuestión de estudiar los contextos.

Cuarto.- Una vez comprendiendo el pensamiento de los políticos que van, en el caso de Sonora, por alcaldías o gubernatura, debemos definir la intención de esos protagonistas. ¿Van realmente por el triunfo para servir a la población o por la oportunidad de recaudar lo máximo de recursos económicos para lograr una bolsa con la cual retirarse de la vida pública al momento de realizar su campaña política?

Hay que recordar que los recursos económicos que logren capturar –de cualquier tipo de factor de poder, empresarial o de narcotraficantes–, se manejan bajo la mesa, de manera ilegal, en efectivo, difícil de rastrear para efectos de lo que solicitan las autoridades electorales. El candidato que sea puede lograr por el simple hecho de ser aspirante legal, la gran oportunidad de obtener una buena cantidad que guardará durante un tiempo bajo el colchón. Sin importar triunfo o derrota.

Quinto.- Y si, habrá empresarios o narcos que imprimirán el sello económico, como siempre, a los candidatos. La pregunta es: ¿Cómo podrán comprobar que aquellos aspirantes a los que apoyarán cumplirán con la perspectiva de ejercer su mayor esfuerzo para lograr la victoria?

Para el candidato que piensa en enriquecimiento propio de corto plazo no le preocupa perder, al contrario, les preocupa ganar. Si ya lograron obtener una ganancia satisfactoria, ¿para qué batallar como gobernantes con todos los esquemas necesarios para obtener los recursos económicos que ya obtuvieron durante la campaña?

No es fácil. Lo mejor ahora es quedarse con las aportaciones que reciba –legales o ilegales–, durante menos de medio año que es lo que durará la campaña. ¿O no?

Habrá pues así, bajo este análisis, quienes en su participación política como candidatos buscarán perder la elección para ganar una buena cantidad de recursos que le permitan vivir la vida fácil el resto de su existencia y vivir donde ellos quieran. Es cosa de que en su reflexión, estimado lector, sepa colocar a cada aspirante, sobre todo al gobierno del Estado,  en su correspondiente posición. Analícelo.

EN FIN, por hoy es todo, el lunes le seguimos si Dios quiere.

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones… Cuando la unión de esfuerzos no es suficiente.

Correo electrónico: archivoconfidencial@hotmail.com

Twitter: @Archivoconfiden

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